Tipo Variable desde +0,70%
Un préstamo hipotecario a tipo variable es aquel que se compone de dos elementos: un diferencial fijo acordado con la entidad financiera y un índice de referencia, que habitualmente es el euríbor.
Esto significa que el tipo de interés que se aplica no es constante. Las cuotas mensuales que se pagan pueden subir o bajar según la evolución de ese índice de referencia. Lo más habitual es que las revisiones del tipo de interés se realicen cada seis o doce meses. En cada revisión, se calcula la nueva cuota mensual que se aplicará durante el siguiente periodo.
Este tipo de hipoteca puede resultar muy beneficiosa cuando los tipos de interés están bajos, ya que permite disfrutar de cuotas más reducidas. Sin embargo, también conlleva cierto nivel de riesgo, ya que si el euríbor sube, también lo harán los intereses a pagar.
Una ventaja importante es que, en los primeros años del préstamo, los intereses suelen ser más bajos en comparación con los préstamos a tipo fijo. Esto permite pagar menos en la etapa inicial, lo que puede ser útil si tienes otros gastos o estás comenzando tu vida financiera.
Aun así, es fundamental valorar tu tolerancia al riesgo y tu capacidad para asumir posibles subidas futuras en las cuotas. Si prefieres estabilidad y saber con certeza cuánto pagarás cada mes, puede que una hipoteca a tipo fijo te convenga más.
Características hipoteca variable
- Cada vez que se actualiza el tipo de interés (suele ser revisión semestral), el importe de la cuota mensual varía en función del índice de referencia. Si el euríbor sube, sube la cuota a pagar. Cuando baja el euríbor, el importe de la cuota se reducirá.
- Las hipotecas variables se suelen ofrecer con un tipo de interés inferior.
- En las hipotecas a tipo variable, el plazo máximo en el que se puede devolver el préstamo, es más alto en las hipotecas variables, lo que hace que la cuota a pagar pueda ser menor.
